OTRA VISIÓN DE LA LEY DE MEMORIA HISTÓRICA
Aprovechando la aprobación en el congreso de la llamada Ley de la Memoria Histórica, quería compartir algunas reflexiones sobre la guerra civil del 36 y sus consecuencias, sobre todo desde un punto de vista personal.
Encuentro esta ley necesaria pero insuficiente y posiblemente oportunista. Necesaria, porque el carpetazo de la transición fue un insulto a la memoria de quienes lucharon en España por la libertad y la justicia, aunque no es si no otro elemento que muestra la verdadera cara del régimen que surgió en 1978. Insuficiente porque no repara realmente no solo los daños habidos, tampoco repara las injusticias más graves que el régimen franquista cometió con los españoles; tanto con los que lucharon en al guerra y como con los vinimos después, implantando entonces el régimen capitalista aristocrático actual, con los privilegios de la gran burguesía y la banca que duran hasta hoy. Oportunista porque el PSOE, que su parte de culpa tuvo en que Franco ganase la guerra, sólo pretende apuntarse el mérito de no olvidar del todo a los que lucharon en el bando republicano, pero ello sin ser consecuente con lo que implica recuperar la memoria de un tiempo en donde se luchaba por traer la verdadera libertad y justicia a España, y reparar todas las injusticias que sufrimos desde entonces.
Se habla mucho, y no me parece mal, de los ejecutados y represaliados por el bando fascista durante nuestra guerra civil, peor no se habla tanto de lo que supuso para los trabajadores en su conjunto el triunfo de Franco, y de cómo el franquismo sentó las bases de la actual estructura de dominio y explotación capitalista en España. No deja de ser llamativo de cómo pese a la república, pese a la guerra, el franquismo, la transición, la democracia… hay una serie de apellidos “ilustres”, para mí infames, que se repiten y mantiene una posición privilegiada en las fortunas y castas empresariales de nuestro país. Las mismas familias que a finales del S.XIX dominaban el comercio y las finanzas siguen siendo una parte sustancial de la clase alta y empresarial. Ahí es donde es evidente la alianza entre fascistas y gran burguesía.
Todas las grandes fortunas de nuestro país hunden sus raíces de forma profunda en el franquismo, pues quienes no provenían de la vieja sangre aristocrática tuvieron durante el régimen oportunidad más que suficiente de adquirir fortuna prestando los servicios oportunos. El franquismo fue un ejemplo de revolución burguesa sangrienta, y de cómo la pequeña y mediana burguesía se aprovechó de la guerra para aumentar la explotación de los trabajadores y enriquecerse consecuentemente. El franquismo fue pues la continuación de las grandes fortunas y la creación de las nuevas. Comenzó con el contrabando, la especulación, etc. Nada más acabar la guerra, el racionamiento sirvió para crear las fortunas de quienes a costa de los trabajadores y sus necesidades más básicas, tomaron ventaja de su posición de fuerza. La gran burguesía junto con sus lacayos más leales se benefició durante el régimen de incontables y desproporcionados privilegios y regalías. El resultado, la gran burguesía se enriqueció, parte de la burguesía adquirió el estatus de comerciante o financiero. El trabajador en general pasó hambre primero, luego tuvo que emigrar y acabó trabajando en una fábrica o mina al servicio de la burguesía que sustentaba el régimen. Es cierto que apreció una incipiente clase media, trabajadores que circunstancialmente prosperaron, tenderos, jefes de taller, maestros artesanos, profesores, etc… clase media que no es si no un elemento necesario en la lógica de la sociedad de consumo capitalista peor que no cambia la situación de explotación del trabajador.
La transición y la constitución del ’78 no fueron si no la continuación del régimen con una forma relativamente distinta, atendiendo a la lógica del capitalismo internacional. El régimen surgido entonces la democracia liberal, esa pseudo democracia que no es si no un estadio más avanzado y perfecto del sistema explotador capitalista, actúa como anestésico de tensiones sociales y sustitutivo de la verdadera participación democrática, con sus elecciones de partidos burgueses, su falsa sensación de libertad y manteniendo la explotación y opresión de las clases trabajadoras.
Víctimas del franquismo y de la guerra civil no solo fueron aquellos que fueron asesinados en las cunetas, ni los héroes que murieron luchando por la libertad y la justicia durante la Guerra del 36; víctimas somos todos los trabajadores, que aún vivimos bajo la bota opresora del capitalismo explotador. ¿Quieren memoria histórica? pues recuperen lo que significó de verdad aquella lucha, la revolución de los trabajadores de España, la lucha contra la opresión y la explotación.
Pero que podemos esperar del PSOE, ese que fue uno de los artífices de la transición y por tanto de la perpetuación del sistema de explotación impuesto por el capitalismo, ese PSOE que después del ‘82 se convirtió en otánico y se quitó la careta y mostró su rostro neoliberal y burgués; ese PSOE que durante la guerra del ‘36 no se sabía que le preocupaba más, si que la guerra la ganase Franco o la ganásemos los comunistas. Ese es el PSOE de ZP el que ahora pretende hacer justicia a las víctimas de la guerra civil, pero solo a medias, sin ni siquiera mentar el mayor agravio e injusticia que se deriva de aquello y que no es si no la explotación interrumpida de los trabajadores españoles.
Sin embargo no me opongo a esta Ley, y mucho menos a la recuperación de la memoria histórica, porque aunque estos oportunistas lo hacen con la esperanza de sacar partido electoral, al mismo tiempo están abriendo un caja de pandora llena de sueños de libertad y justicia. Esta Ley servirá al menos para que tome actualidad la lucha por la libertad y la justicia en España. Quizás sea el primer paso para que un día haya verdadera justicia y verdadera libertad, en nuestro país, en europa y en el mundo, y acabemos con la explotación y la opresión.

